Lectura Asistida con Animales

Si echamos la vista atrás (o no tan atrás), probablemente recordemos los años de colegio como algo, desde luego, no muy atractivo en lo que a lecturas se refiere. Libros que no nos atraían lo más mínimo, con vocabulario desconocido y obsoleto que hacía de esas lecturas una tarea aún más dura. Sin embargo, si desde tan pequeños… y hasta tan mayores, nuestros maestros han insistido en que leamos, leamos y leamos un poquito más será porque debe ser importante.

Efectivamente, a través de la lectura conocemos nuestro mundo, su situación, lo que ocurre, lo que ha ocurrido y lo que ocurrirá. Pero no sólo eso… es que también podemos conocer nuevos mundos, nuevas experiencias que únicamente pueden ser vividos a través de esas maravillosas, pero desconocidas, páginas mágicas.

La lectura despierta nuestra imaginación, dalas alasque muchas veces echamos en falta

La lectura despierta nuestra imaginación, da las alas que muchas veces echamos en falta, aporta esa creatividad que el día de mañana necesitarán los más pequeños para crecer siendo ellos mismos y madurar, para enfrentar con la mejor de las actitudes aquellas dificultades que vayan surgiendo… tal como lo hizo Pobby , mi pequeña súper heroína particular, aquella que me acompañó noches y noches y me ayudó a enfrentar mi miedo a la oscuridad.

Así, como maestra, asumo y entiendo que ese interés y esa motivación inicial hacia la lectura suele necesitar un empujoncito del exterior. Si nos paramos a pensarlo… ¡es algo de lo más comprensible! ¡Anda que no es complicado comenzar a descifrar esos curiosos símbolos conocidos como letras y darles sentido y significado una vez se unen! Probablemente ya se nos haya olvidado… pero dediquemos un minuto a pensarlo. El ser humano es alucinante, ¿eh?

De acuerdo con esto, coincidiréis conmigo con que ser el autor de ese empujoncito, acompañar a un pequeño ser tan mágico como es el humano en un momento tan clave en su crecimiento, es un verdadero honor. Pero ese empujoncito no puede convertirse en una imposición, debemos conseguir contagiarles, demostrarles esa magia que nosotros conocemos. Mostrarles las maravillas que esos códigos, hasta hace poco infernales, esconden. Esas aventuras que, de no ser descubiertas, pasarán al olvido…

¿Y quien mejor que un amigo de cuatro patas para hacerlo? Está demostrado que la mera presencia de un animal incrementa la motivación del humano hacia una tarea, facilita su ejecución y aumenta las posibilidades de volver a realizarla de manera exitosa.

Solicítanos más información en: info@souling.es


Sara Valilla
Maestra de Educación Especial y Psicopedagoga
Equipo Educativo de SoulCan

 

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