Emociones, apego y vínculos curativos

La forma en la que regulamos nuestras emociones, en parte depende de nuestra historia.

Las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida tienen un impacto psicológico, a veces son experiencias positivas y otras veces negativas. La buena noticia, es que tenemos la libertad de elegir qué hacemos con ellas.

¿Cómo lo hacemos? Tomando conciencia y comprendiendo el problema; es decir, siendo conscientes de lo que pasa fuera y dentro de nosotros. Para ello es fundamental implicarnos de forma activa en ese cambio, el cual será más fácil si nos puede acompañar un profesional.

Los seres humanos tenemos una gran capacidad para adaptarnos al medio, pero a diferencia de otros animales, nuestra forma de afrontar los problemas tiene mucho que ver con las relaciones con otras personas. 

Desde que nacemos hasta nuestra vida adulta somos dependientes de nuestros cuidadores. Establecemos vínculos de apego que nos protegen de nuestro entorno y nos ayudan a desarrollarnos física y emocionalmente. Evolutivamente, esto nos ha permitido sobrevivir como especie. 

Las experiencias negativas, en muchas ocasiones nos duelen, normalmente tiene que ver con sentirnos traicionados por otro ser humano. Somos animales sociales que crecemos hasta nuestra vida adulta en grupos en los que nos sentimos seguros y protegidos. Por este motivo, nada puede traumatizarnos más que otro ser humano.

Estamos más preparados para ser dañados por otras personas que están fuera de esos vínculos, en cambio, no esperamos que sean aquellos que nos cuidan los que nos hieran. Un acontecimiento así, puede romper las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea.

Anteriormente hablábamos que establecemos vínculos de apego cuando nacemos. El apego inseguro se manifiesta cuando existe una excesiva distancia o preocupación por parte de los cuidadores. Si el apego es muy inseguro y aparece el miedo, decimos que el apego se desorganiza. Este tipo de apego puede interferir en nuestro modo de funcionar y en la forma en la que regulamos nuestras emociones con los demás y con nosotros mismos. En cambio, un estilo de apego seguro nos protege y nos ayuda a afrontar distintas situaciones de la vida de forma saludable.

Si nuestros primeros vínculos han sido inseguros, no significa que estemos destinados a tener este tipo de apego con otras personas toda la vida. Las relaciones que vayamos teniendo a lo largo de nuestra historia pueden ofrecernos la oportunidad de tener otro tipo de vínculos, como aquellos que también generamos con los animales, los cuales también tienen a capacidad de dotarnos esos vínculos de apego seguro, de tal forma, la Psicoterapia Asistida con Animales puede ayudarnos a generar un vínculo curativo.

 

Patricia Pérez · Psicóloga Sanitaria Especialista en Afrontamiento del Duelo en Souling

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